Durante muchos años, las pinzas eléctricas se han asociado estrechamente con los robots colaborativos. Con frecuencia, se han presentado como un «accesorio para cobots», mientras que se asumía que los robots industriales tradicionales requerían una clase diferente de herramienta de extremo de brazo (EOAT).
Pero esta distinción ha empezado a desmoronarse al mismo ritmo que se difuminan las fronteras entre los cobots y los robots industriales.
Se trata de un avance significativo reflejado en las últimas normas ISO de seguridad de robots, que eliminan los términos «robot colaborativo» y «cobot», y los sustituyen por el término «aplicaciones colaborativas».
Todo esto lo vemos en las plantas de producción, donde las personas ya no preguntan: «¿Cuál es la mejor pinza para este tipo de robot?» En su lugar, parten del nivel de la aplicación. Y, cada vez más, eligen pinzas eléctricas por el valor que aportan a cada aplicación, independientemente del tipo de robot. Esta es una tendencia positiva porque, como han reconocido las normas ISO, lo que más importa es la aplicación.
Por qué los usuarios de robots industriales están recurriendo a las pinzas eléctricas
Históricamente, las pinzas eléctricas se han visto encasilladas debido a su limitada carga útil. Los primeros diseños se construyeron para manipular piezas más pequeñas y ligeras, lo que naturalmente se alineaba con robots de menor carga útil. Esa suposición ya no es válida.
Hoy en día, las pinzas eléctricas están disponibles en clases de carga útil significativamente superiores, incluidos modelos de 25 kg (55,11 lb). Además, pueden desplegarse fácilmente en configuraciones de doble pinza, diseñadas para satisfacer las necesidades de aplicaciones industriales exigentes, como la carga y descarga de máquinas CNC y la manipulación de materiales.
Al mismo tiempo, los usuarios están descubriendo que la idoneidad de una pinza eléctrica no se basa únicamente en sus capacidades de carga útil. A menudo, una flexibilidad integrada permite que una única pinza eléctrica manipule una gama más amplia de tamaños de piezas sin cambios mecánicos. Tanto para los integradores como para los usuarios finales, esto simplifica el diseño del sistema y reduce el coste total de la solución.
Una parte importante de ello se debe a que muchas pinzas eléctricas incorporan una inteligencia integrada que favorece la adaptabilidad y los ajustes de rendimiento mediante software. Las pinzas eléctricas pueden, en muchos casos, proporcionar retroalimentación de datos, control de posición y otros datos operativos que pueden utilizarse para optimizar el rendimiento de la automatización.