80 %. Esa es el espectacular ahorro en el tiempo de lijado que consiguió EsVata Shutters al incorporar el lijado robótico en una tarea manual intensiva: el acabado de contraventanas de madera.
«Si habla con cualquier profesional de la carpintería, el 90 % o más estaría de acuerdo en que lijar es una de las tareas menos divertidas», afirma Paul Hsieh, fundador de EsVata Shutters. «Que sea un robot el que lo haga es realmente increíble».
Los trabajadores de EsVata solían manejar lijadoras orbitales, lo que daba lugar a resultados inconsistentes. Gracias a la introducción de la OnRobot Sander, EsVata Shutters ha logrado no solo una reducción del tiempo, sino también mejoras significativas en la calidad:
«Hemos reducido el tiempo de lijado sin sacrificar la calidad. De hecho, nuestra calidad ha mejorado entre un 20 y un 30 %», afirma Hsieh.
La experiencia de EsVata Shutters no es un caso aislado. Muchas empresas han logrado resultados similares al automatizar aplicaciones de lijado, pulido y abrillantado. Sin embargo, estas tareas plantean retos específicos, y no toda la tecnología de lijado puede satisfacer los requisitos del usuario final ni sus expectativas en cuanto a facilidad de uso.
El acabado depende de la geometría, las condiciones de contacto y la fuerza aplicada. Un control inconsistente de la trayectoria puede hacer que una sencilla tarea de lijado se convierta rápidamente en piezas desechadas o en la necesidad de volver a repetirla.
El lijado es más difícil de automatizar de lo que parece
El lijado no consiste solo en mover discos abrasivos sobre una superficie. El lijado depende del ajuste continuo de la fuerza, el ángulo de contacto y la variación de la superficie.
En superficies planas complejas, curvas o esféricas, las condiciones de contacto cambian con cada movimiento. La trayectoria articular programada por sí sola no puede garantizar un contacto uniforme. Sin un control activo de la fuerza, las pequeñas tolerancias de las piezas producen resultados impredecibles.
Los operarios pueden percibir si la presión es excesiva o insuficiente, ajustando el ángulo y la fuerza en tiempo real según sea necesario. Trasladar esa adaptabilidad a la automatización requiere herramientas capaces de detectar y responder, no solo de seguir una trayectoria predefinida.
Muchos proyectos de automatización de lijado fracasan porque, al carecer de sensores de fuerza o depender de utillajes rígidos, los sistemas generan acabados desiguales que obligan a retocar las piezas de forma manual.
Control de fuerza y capacidad de repetición para un acabado fiable
La calidad constante de la superficie depende de la consistencia en la fuerza aplicada y la precisión en el control de par. En el lijado automatizado, las siguientes capacidades son clave:
El control de la fuerza garantiza que el abrasivo entre en contacto con la superficie aplicando la presión adecuada para eliminar material sin dañarla.
La estabilidad del par mantiene índices de eliminación constantes en geometrías variables.
La repetibilidad garantiza que cada pieza cumpla las especificaciones de calidad sin necesidad de retoques manuales.
EsVata Shutters apostó por estas capacidades de la OnRobot Sander, sustituyendo con éxito la variabilidad del factor humano por un control consistente de la fuerza y la trayectoria, lo que a su vez permitió obtener una calidad previsible del acabado.