La IA física promete robots capaces de percibir, adaptarse y actuar en el mundo físico con mucha menos ingeniería específica para cada tarea que la automatización tradicional.
Es una propuesta convincente: robots que aprenden a partir de demostraciones, mejoran con la experiencia, utilizan modelos de visión y lenguaje para interpretar tareas y trabajan en entornos menos estructurados.
Para desarrolladores de robots, investigadores de IA física y equipos de Robótica con IA como base, estas capacidades permiten abordar aplicaciones que tradicionalmente han sido demasiado variables, costosas o complejas para automatizarlas.
Cuando los sistemas de IA física pasan de la simulación a aplicaciones reales, los requisitos cambian. Los modelos y las simulaciones siguen siendo esenciales, pero los robots interactúan finalmente con el mundo físico mediante brazos, pinzas, sensores y herramientas que entran en contacto directo con los objetos.
Para pasar de la investigación al despliegue, la IA física necesita una capa de interacción física fiable.
Esto es precisamente lo que OnRobot lleva desarrollando desde hace más de una década.
Antes de que la “IA física” formara parte del vocabulario de la robótica, OnRobot ya abordaba muchos de los retos prácticos que definen hoy su investigación, como la adaptabilidad, la detección, la retroalimentación y la capacidad de gestionar variaciones del mundo real. Nuestras herramientas de final de brazo eléctricas, flexibles y con capacidad de retroalimentación están diseñadas para funcionar de forma fiable en entornos dinámicos reales. Más de 22.000 productos OnRobot están instalados en todo el mundo en una amplia variedad de aplicaciones.